Reflexión sobre el paro académico
“Una norma
no se puede cambiar a mitad del partido", ha dicho este jueves el rector
de la Universidad de Sevilla respecto al reglamento de estudiantes de su
institución que ha permitido convocar un paro académico de 15 días en
protesta por los recortes que está imponiendo el Ministerio de Educación al
sistema de enseñanza superior. Ha sido el Consejo de Estudiantes de la
Universidad de Sevilla (Cadus) el que ha convocado este paro que desde este
jueves mantiene suspendidas todas las clases. A diferencia de una huelga, donde
los estudiantes eligen si la secundan o no, el paro académico implica la
paralización total de todas las actividades docentes. El reglamento de
estudiantes fue aprobado en 2008 por el claustro de la Universidad.
Antonio
Ramírez de Arellano sostiene que los alumnos “han hecho uso de un derecho” y
que su “reivindicación es justa”, en referencia a los recortes y la forma en la
que los ha aprobado el Gobierno, que ha llevado a que todos los rectores
españoles plantarán el miércoles al ministro José Ignacio Wert. Sin embargo, Ramírez de Arellano muestra algunas
dudas sobre la “longitud del paro”. El rector reconoce que hay inquietud entre profesores y alumnos también por las fechas en las que se ha celebrado esta protesta. Por eso ha
anunciado que, cuando hayan terminado las movilizaciones, propondrá a la
comunidad universitaria que reflexione sobre si el reglamento que ha permitido
el paro “está bien escrito”. “Hay que reflexionar sobre la relación coste
beneficio de esta medida”, añade.
Con todo,
Ramírez de Arellano ha resaltado la buena respuesta que está teniendo el paro
por parte de los estudiantes, que no ha provocado incidentes reseñables. “Los
alumnos están estudiando masivamente en las bibliotecas”, afirma el rector.
También ha destacado la asamblea “masiva” que se celebró el miércoles por la
noche en la sede de la antigua Real Fábrica de Tabacos, en la que participaron,
según el rector, 2.000 personas. Los alumnos se vuelven a concentrar hoy en el
mismo lugar, donde pasarán la noche como forma de protesta por los recortes.
Respecto a
las críticas que están lanzando algunos profesores y estudiantes, Ramírez de
Arellano sostiene que comparte “la preocupación” por cómo se verá afectado el
final del curso.
Quizás si estas reivindicaciones pudieran ser más multitudinarias habría más posibilidades que que fuéramos escuchados y quizás tenidos en cuenta.
Un ejemplo más de esta temida crisis y hasta qué punto una buena parte de la sociedad en general y estudiantil en particular quiere mostrar su descontento y desacuerdo con las medidas adotadas.
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