Sociocreate

Éste es un espacio dedicado a la comunidad educativa donde se explica y reflexiona sobre temas relacionados con la educación y la sociedad. Es un espacio creado por los alumnos de magisterio de la Universidad Europea de Madrid.

lunes, 28 de mayo de 2012

Miyamoto y la función educativa de los videojuegos


Argumentos a favor de la concesión del premio «Príncipe de Asturias» de Comunicación al creador japonés

LLUÍS CUCARELLA La concesión del premio «Príncipe de Asturias» de Comunicación y Humanidades a Shigeru Miyamoto, el padre del videojuego moderno, ha levantado tanto entusiasmo en sectores ligados a la tecnología y agradable sorpresa en aquellos otros en cuya mitología particular los personajes de Miyamoto gozan de un lugar privilegiado como desconcierto en otra parte de la sociedad.
Miyamoto encarna, precisamente, de entre los creadores de videojuegos, el camino que debe ir explorando también el juego virtual, esa vertiente educativa que a la par ayude a romper barreras sociales y brechas culturales y digitales. El videojuego sigue asociado, en gran parte, con un ocio puramente recreativo, banal, desprovisto de cualquier función social, intelectual y educativa. Y Miyamoto es, más que nadie, el que simboliza la otra parte del videojuego, el que ha conseguido que millones de personas en el mundo (ningún otro autor vivo, del cine, la televisión o la literatura, ha llegado a tanta gente) compartan un universo icónico que ha traspasado el soporte en el que se creó para convertirse en marco referencial común, que ha unido a varias generaciones compartiendo claves y sensaciones y comunicándose entre ellas, que ha puesto en contacto con la tecnología a gente de todas las edades y que les ha abierto, además, una puerta, por pequeña que aún sea, al enriquecimiento educativo.
Miyamoto ha sido, como decía el veredicto del jurado, no sólo el máximo representante del mundo de los videojuegos, en un matiz que es muy importante, sino «el principal artífice de la revolución del videojuego didáctico, formativo y constructivo», que es precisamente el camino que el juego debe tomar para traspasarse a sí mismo, esa vertiente que también recogía el jurado en su fallo, al reconocer su labor como innovador, al crear espacios comunicativos en los que millones de personas de todas las edades interactúan, «generando nuevas formas de comunicación y de relación, capaces de traspasar fronteras ideológicas, étnicas y geográficas».
Ahí radica también el valor del premio, en reconocer que un sector como el de los videojuegos, en el que a diario se asoman ya tantos millones de personas en todo el mundo, puede también contribuir a hacer sociedades mejores, más formadas y constructivas, como lo estaba haciendo Miyamoto.

1 comentario:

  1. En el mundo de los videojuegos que siempre han estado en el punto de mira social y que tan próximo está a nuestros alumnos de hoy, Miyamoto representa un ejemplo de cómo hacer un uso educativo de este recursos que tanto gusta a nuestro niños.

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